martes, 13 de febrero de 2018

Enhorabuena

Por Fidel Vascós González

Saludo la nueva línea editorial de la revista cuatrimestral Cuba Socialista en su IV Época (iniciada en enero – abril de 2016), que incluye un Dossier de debates acerca de temas de importancia para el desarrollo de nuestra Revolución Socialista. El director de la revista Enrique Ubieta Gómez presentó el pasado viernes 9 de febrero en la Casa del Alba Cultural y como parte de la Feria Internacional del Libro de La Habana, los cinco números que hasta ahora han visto la luz.

Incluir criterios discrepantes en una misma edición de un órgano editado por el Comité Central del Partido Comunista de Cuba se enmarca dentro de la herencia intelectual de Ernesto Che Guevara en su concepción y ejercicio de la cultura del debate. El Che defendía sus ideas con firmeza y fundamentados argumentos; pero respetaba las consideraciones de los demás aunque discreparan de las suyas. Y lo hacía sin proferir ataques personales ni convertir la polémica en un torneo literario.

La transición socialista en la que nos encontramos y la complejidad del mundo contemporáneo requieren del concurso de diferentes ideas para encontrar el camino más adecuado para el desarrollo económico y social del país. El debate de ideas está a la orden del día en nuestro proceso revolucionario y el tratamiento respetuoso en la polémica es una de las enseñanzas que en este campo debemos asumir del Che.

Como una muestra de lo dicho deseo destacar el No. 5 de la publicación, correspondiente al período mayo – agosto de 2017, en el cual se recogen planteamientos de miembros del Consejo Editorial de Cuba Socialista, así como de autores que escriben en La Pupila Insomne, en Cuba Posible y en otras publicaciones impresas o difundidas por medios electrónicos. También un debate en Facebook entre Arturo López – Levy y Enrique Ubieta y el intercambio entre Aurelio Alonso y el propio Ubieta. No coincido con algunas denominaciones con las cuales la dirección de la revista califica a determinados participantes en el debate, aunque reconozco su derecho a hacerlo. Pero el momento no es para exponer mis discrepancias, sino para apoyar el empeño iniciado.

Con la nueva línea editorial, Cuba Socialista se ha constituido en un ejemplo a seguir por la prensa plana (periódicos y revistas) en nuestro país. Es un buen augurio para los debates que se desarrollarán en el Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) a celebrarse este año 2018.

¡Enhorabuena, Cuba Socialista!

La Habana, 13 de febrero de 2018

“Año 60 de la Revolución”

domingo, 11 de febrero de 2018

Rosita Fornés en sus 95 años

Por Miguel Barnet
¿Cómo hablar del arte en Cuba sin mencionar a Rosita Fornés? ¿Cómo hacer un recuento de la vida cultural del país entre los siglos XX y XXI sin hablar de Rosita Fornés?
¿Cómo ser cubanos y contemporáneos si no contemplamos en nuestro imaginario y nuestra memoria colectiva la figura de Rosita Fornés?
¿Cómo decir que tenemos un arte lírico, una comedia musical, un teatro vernáculo, un teatro dramático, una canción nacional, un cine, un cabaret rutilante y universal y una vedette única e insustituible sin mencionar el nombre glamuroso y universal de Rosita Fornés?
¿Cómo antologar a las figuras más prominentes del siglo XX sin incluir el nombre de ella? Imposible.
¡Qué explosión de arte y alegría, de vocación cosmopolita y nacional se produjo en La Corte Suprema del Arte, de Monte y Prado, cuando aquella adolescente subió al escenario a entonar una canción española en el lejano 1938!
A partir de ese día, grande para el arte interpretativo en Cuba, las cosas se empezaron a definir antes y después de ella en el mundo del espectáculo.
Porque ella le supo imprimir a la música española ese ingrediente transculturado que la hacía sonar ibérica y tropical, sensual y colmada de salero.
Ella se inscribió en el hall de las estrellas cuando las otras pasaron fugaces, cuando no inadvertidas. Porque ella tuvo ese don especial y supremo que le dio la vida y que se consagró con la aprobación del más exigente y sensible gusto de su público.
¿Y cuál es su público? Fuenteovejuna, podríamos  gritar. Porque ella ha tenido el don de ponernos a todos de acuerdo en calificarla entre las más completas y talentosas artistas de nuestra época. Seamos honestos, estamos todos orgullosos de ser sus contemporáneos.
Porque ella nos ha dado una inmensa lección de arte, disciplina y permanencia, de calidad humana y resistencia frente a cualquier obstáculo que se le haya puesto en el camino. Estoy seguro de que cuando sintió que una piedra se interponía en su vida, la tomó en sus manos, la besó y dibujó en ella un arcoiris. Ella es una artista a prueba de fuego, como Alicia Alonso, con esas bridas tensas que la han llevado a cabalgar hacia el infinito y la posteridad.
Rosita Fornés se casó con su pueblo cuando era ya la novia de México; su corazón noble y resonante fue fiel a nosotros y nunca nos abandonó, ni aun en los tiempos difíciles, cuando se le cuestionaba por llevar en el pecho una cruz de diamantes.
Porque su refulgencia no radicaba en esa cruz, sino en su corazón de terrestre alegría, en su espíritu amoroso con su Patria.
No voy a decir aquí lo que ya todos saben. Que ella inauguró en Cuba la comedia musical con Mario Martínez Casado, el teatro lírico y la zarzuela con Antonio Palacios, el espectáculo de la noche habanera con la presea de su talento y su belleza sin par que la convirtieron en un símbolo de la mujer cubana de nuestra época.
Solo quiero decir que ella ocupará siempre un lugar único ahí donde la historia se tiene que rendir a la poesía: en la leyenda.
Y como a una leyenda viva, de carne y hueso, la homenajeamos a pocas horas del 11 de febrero, fecha de su nacimiento, con el repique de los atabales llegados de África, las castañuelas andaluzas y los pianos europeos con los que ella deleitó y seguirá deleitándonos a los públicos de Cuba y del mundo. Sea para ti, Rosita, este homenaje una muestra de nuestro respeto y cariño incondicional en tus 95 años de acumulación de juventud y talento.

Fuente: http://www.granma.cu/opinion/2018-02-09/rosita-fornes-en-sus-95-anos-09-02-2018-01-02-57

miércoles, 7 de febrero de 2018

La Canción en Cuba (a cinco voces)

Por Radamés Giro


Como diría Emilio Billillo en la Clave a Martí, "aquí falta señores una voz": la del poeta, ensayista, profesor y entrañable amigo Guillermo Rodríguez Rivera. Como todos nosotros hoy, él estaría de plácemes con la presentación de La canción en Cuba a cinco voces, la obra más completa e importante –a mi juicio-- que se haya escrito sobre el tema en nuestro país.

Estas cinco voces solistas, las de Dulcila Cañizares, Marta Valdés, Guillermo Rodríguez Rivera, Margarita (Maggie) Mateo y Joaquín Borges-Triana, sin embargo, lograron un acople digno del mejor de nuestros quintetos, pues trazaron con sus sellos personalísimos al ser reunidos en este hermoso libro, el panorama que ya nos resultaba imprescindible, con el que pudiéramos contar para obtener una visión abarcadora bien completa de un género variado y característico de la musicalidad cubana, pues lograron entre sus textos una secuencia lógica, apegada a la verdad histórica.

Pero hay una sexta voz en este libro, la de su diseñador Ernesto Niebla, quien a través  de su visualidad, la forma de colocar los títulos de las canciones, la ubicación de los manuscritos originales, asistido por Saidi Boza y todos los especialistas en el período asignados por él, demostró sabiduría, buen gusto y pasión sin cuento, y aquí está el resultado, del cual no podemos soslayar el cuidadoso trabajo de las editoras María Elena Vinueza y Carmen Souto, las que tuvieron el acierto de añadir un índice onomástico y referencias de imágenes, que facilita la búsqueda de uno y otro caso en el texto.

Profusamente ilustrado, en este plano las imágenes ofrecen una lectura, otra, de la historia que aquí se nos cuenta.

La canción en Cuba a cinco voces, insisto, es la obra más completa e importante escrita hasta hoy en Cuba sobre un tema nunca agotado. Como la música es su base, se transforma en un libro que seduce e invita a escuchar. ¿No sería bueno que se grabara cinco discos con una selección de las canciones analizadas o citadas en él?

Desde mi punto de vista, este libro pudiera servir de modelo de cómo podría escribirse una nueva historia de la música cubana con la participación de varios autores, siempre y cuando se haga una correcta periodización y se escoja a los autores capaces de desprenderse del yo, para actuar como nosotros.

La canción en Cuba ha sido creación de hombres y mujeres del pueblo, que supieron expresar, cada cual a su manera, a través de sus composiciones el sentir del momento en que les tocó vivir, y todo ello ha sido reflejado en este libro que hoy presentamos, precisamente en el año en que se celebran cincuenta años del Encuentro de la Canción Protesta, efectuado en este mismo recinto de la Casa de las Américas, en presencia de algunos de sus protagonistas, encuentro que contó con la participación de varias personalidades de otros países y con la adhesión de aquellos que no pudieron venir.

Heredera de una tradición, la nueva canción ha sabido mantener vivo el legado de los que la antecedieron, porque "...Una tradición verdadera no es el testimonio de un pasado muerto; es una fuerza viva que anima e informa el presente..." "Bien lejos de involucrar la repetición de lo pasado, la tradición supone la realidad de lo que dura..." "...una tradición se reanuda para hacer algo nuevo..." Todo este proceso se observa en el libro que estamos presentando.     Gracias, Silvio, por este regalo a los que vivimos por y para la música cubana, verdadero aporte a nuestra cultura.